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Como una herida sángrante ante la víbora.

Actualizado: 20 abr 2021

La historia de una violación que robo el lugar seguro de una niña durante 20 años.

 



Ponerse en el papel de la víctima era su mejor y más fácil herramienta, mostró su vulnerabilidad como una herida sangrante justo en frente de una víbora, así fue, la víbora la despojó de sus vestidos y devoró su pieza más sagrada.


Desde ese día la vida de ensueño y de magia fue escondida tras la víctima herida, los días fueron habitados por el miedo y durante mucho tiempo vistió las pieles de otras para no volver a ser descubierta.


Después de mucho recordar el olor de aquellos días donde se había olvidado de sí misma, ¡Allí estaba!, no quería que él olor del recuerdo dejará su historia, parecía depender de él para estar viva, de nuevo el papel de la víctima aprendido en aquel tiempo se ancla en el momento.


Entre el miedo y la valentía ella se despojo de esas pieles vestidas para no ser reconocida, recordando que era tiempo de volver a vestirse de sí misma.


De nuevo vio la víbora, el miedo rondaba el lugar, pero esta vez debía ser fuerte y no entregar su poder, respiro profundo y la vida la hábito como nunca, su alma gritaba: "yo tengo el poder", "soy yo quien decido", la víbora perdió su fuerza y ella logró continuar el camino, ahora vestida de sí misma.


¿Cuál ha sido tu momento de mayor vulnerabilidad?

 


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